Ahora me doy cuenta de lo equivocada que estaba, porque nadie puede no sentir. ¿Qué, piba? ¿te creíste que eras inhumana o algo por el estilo? ¿te creíste que estabas por encima que el resto? ¿en serio tu egocentrismo llegó tan alto como para creer que eras una especie no conocida de humano capás de poder no sentir angustia y dolor alguno? Y bueno, así es como me gané el vitiligo, el hipotiroidismo, la alopecía.. los trofeos que uno va coleccionando cuando cree que le gana a la vida (y está tan equivocado, porque nadie, ni siquiera yo,puede ganarle).
Yo tenía 12 y mi papá se mudaba, y yo leía; mi papá se empobrecía, y yo leía; mi papá se quedaba sin trabajo, y yo leía. Mi papá me hablaba de sus problemas, y yo fingía no escuchar y leía; a mi papá le agarraba una enfermedad re jodida que casi lo mata, y yo devuelta leyendo y leyendo, ¿leyendo qué? cualquier cosa, Harry Potter fue mi favorito en esos momentos (sí, lo amo, pero fue una de las causas de mi estupidez). Leía para no enfrentarme a la realidad, una realidad que se hacía visible en mi piel, porque obviamente el cuerpo por algún lado tiene que sacar todo lo que le meten, y lo que me metieron en esa época (suena muy mal), fue mucho. Leía o me ponía los auriculares para tapar los gritos de dolor, de angustia o de rabia que escuchaba a mi papá, mis hermanos. Hasta los llantos de mi mamá.
Al mismo tiempo iba al colegio (séptimo grado), y mi mejor amiga me dejaba y se iba con otra gente, obviamente que lo hacía! yo la aburría, como no iba a hacerlo.. no tenía nada para ofrecerle, ni siquiera ahora tengo algo para darle. Igual me hacía la contenta, mi lema era: nunca, pero nunca, dejes que nadie traspase esa burbuja de felicidad que te inventaste, protegelos de vos misma.
Los protegí, pero ¿quién me protegía a mí? ¿quién me cuidaba? ¿quién se hacía cargo de que nada malo me pasara? tuve que valerme por mí misma y esa parte no se las reprocho, me ayudó a crecer y madurar, me hizo darme cuenta de que la vida no era perfecta. Después de muchos años aprendí a que no tenía que ocultar todo, que podía mostrar un poco de mí al mundo, que no tenía que armar una burbuja para dejar a todos (y a mí principalmente) contentos.
Llegó un punto en que exploté, que necesité descargarme. Y acá estoy, con millones de cosas para contar y decir.
Hoy puedo estar orgullosa de decir: soy una llorona.
Lo que antes ocultaba, hoy lo muestro. Lloré adelante de desconocidos, de Pablo, de mi mamá y del veterinario. Y no me dio verguenza mostrarme.
Pasaron muchos años hasta que lo aprendí, pero por fin pude superarlo y dominarlo, encontré uno de mis principales problemas (sin necesitar terapia, caguense médicos porongas). Espero no aburrir a nadie, si ese es el caso no me lean y lisssssto
Yo al contrario, era una llorona & como me trataban de llorona, ahora a lo único que le puedo demostrar mis sentimientos es a un blog :/
ResponderEliminar