lunes, 16 de septiembre de 2013

Bueno, llegó el día en que finalmente terminé el maldito secundario (vamossssssssss yo). Ya sacamos los pasajes para cuba y vamos a pasar fin de año (y el aniversario de la revolución) allá, así que soy felizzzzzzzzzzzzzzzzz. Este finde estuve enferma así que no salí ningún día, ya me había olvidado lo que era quedarse en casa, hace meses que vengo saliendo los dos días de fin de semana. Siento que si bien no encontré el equilibrio que necesito estoy más cerca de lograrlo, a medida que crezco las cosas se hacen un poquito más fáciles (o menos adolescentes jaja). No es que la vida sea más fácil, porque siempre va a tener momentos de mierda, pero te lo tomás menos a pecho y con más calma. Cuando tenés 14-15-16 años todo te lo tomás a mal, todo te deprime y todo lo sentís como una mierda. Ahora no, veo la vida con más positivismo y me siento mejor. Todavía me faltan encontrar algunos aspectos de mi misma que no está pulidos, obvio que no, tengo 18 años, no soy un adulto todavía. Peeeero me estoy acercando, cada día más (y da miedo). Todavía tengo los pensamientos desordenados, pienso algo un día y al otro algo completamente diferente. Quiero cosas distintas, un día amo algo y al otro ya no. Pero me lo tomo con más calma, ya no es un torbellino mi cerebro, puedo reconocer cosas que antes no reconocía.
Y bueno, eso.

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