miércoles, 18 de junio de 2014
Cuando me faltaban dos meses para cumplir dieciséis años, fui partícipe de un hecho sobrenatural. Un día estaba aburrida en mi casa y me puse a mirar fotologs. Fotolog era una página que no se usaba hacía dos años ya, no tenía idea porqué estaba mirándolo. Pasé por muchísimos, hasta que llegué al de ella. Lucila. No sé que me llamó la atención, no sé si fue la manera en la que escribía, lo que escribía, o sus fotos. La cosa es que hice algo que no habría hecho en otra oportunidad, y la agregué a facebook. No tengo idea porqué. Le empecé a hablar, y en dos semanas ya sentía que era mi mejor amiga. Todo lo que pasé con ella me hizo entender que había encontrado a mi alma gemela. Y no en el sentido romántico de la media naranja, sino un alma gemela real, un ser (que si no fuera porque sabés tangíblemente que no sos vos), sabés que lo sos. Como si al nacer dividieran a una persona (o espíritu, o alma, o como queramos llamarlo), y la pusieran en dos cuerpos diferentes, destinados a encontrarse. Como si te miraras al espejo, y vieras a alguien físicamente diferente, pero igual en esencia. Porque somos esencia, y somos la misma. Y estábamos destinadas a encontrarnos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario