jueves, 12 de junio de 2014
Hoy vi una película increíble. Se llama Klass. Es una película estoniana (o como se diga), de lo que fue la masacre de Columbine, en Estados Unidos. Me acuerdo que hace unos años vi el documental (sobre esa misma tragedia) de Michael Moore, Bowling for Columbine, y me re flasheó. Ese documental está muuuuy bueno, porque es super crítico (quizás la mejor parte es que esté hecho por un yankee). Bueno, la cosa es que vi esta película y quedé más flasheada todavía. La actuación del personaje principal es increíble, las tomas que hace el director también. La película es apta para todo público porque no es visualmente violenta, pero te deja cargadísimo de tensión.Yo la vi con mi mamá, y cuando terminó nos pusimos a hablar sobre levantar la mesa creo, y de repente estábamos discutiendo a las gritos (cosa que es muy difícil que hagamos, salvo que sea algo groso). Y nos dimos cuenta de que la película nos había dejado super tensas, angustiadas, con una sensación horrible en el pecho. Porque la película te la re llorás, no porque el protagonista haya perdido al amor de su vida y vos llores mientras comés pochoclos, sino porque es perfectamente y violentamente triste. Es una historia real, y nunca dejan que te olvides de eso. Para mí, el buen arte es el que te deja millones de sensaciones cuando lo terminás de ver, y eso es algo que no se consigue con cualquier cosa, son pocas las veces en la vida que quedás como quedé yo después de ver esta película. Y bueno, necesitaba hablar de ésto, aunque ya ahora nadie usa blogger, y probablemente nadie esté leyendo esto.
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